La no celebración de este día tan importante para Sax, no pasa de ser una forma de “fiesta” algo adulterada en la que lo único que se requiere a quienes las ejercen y disfrutan es que no hagan algunas cosas siempre que no les vean los agentes que vigilan el orden público.

A quién se le ocurrió la absurda idea de llamar “no fiesta” a estos días como el del Cabildo, en los que, normalmente, se celebra la fiesta, de una manera u otra y que es un día tan especial que nos sirve de guía de nuestras vidas.

Eso sí, lunes 27 es día de fiesta local.

A quien se le ocurrió tamaña idiotez habría que recordarle que, tal como ha quedado bien patente, “las no fiestas” y más este Cabildo de Sax, se disfruta del mismo modo que las “fiestas”. Por tanto, si las fiestas son perjudiciales en los tiempos y circunstancias por las que atravesamos (Covid), las “no fiestas” no pasan de ser una forma de “fiesta” algo adulterada, en la que lo único que se requiere a quienes las ejercen y disfrutan es que no hagan algunas cosas siempre que no les vean los agentes que vigilan el orden público. Las “no fiestas” son fiestas prohibidas y, por tanto, irrealizables “entre comillas”.

Por lo tanto, pensar que el día del Cabildo no será festejado, posiblemente si sea una mala idea. Por eso poner un nuevo nombre a las fiestas (“no fiestas”), y ponerle uno que precisamente las niega, no deja de ser un acto cínico y miserable que oculta en dicha contradicción lo que realmente pretende: que la fiesta se celebre con la mayor intensidad y desorden posibles, sólo mitigados o reducidos por las normas y leyes que los gobiernos y autoridades intentan imponer, pero se muestran imposibilitados para hacer cumplir con la debida intensidad y rigidez.

Es el segundo año consecutivo que se cancelan los actos del Cabildo, así como las actividades de las comparsas, entre ellas los pasacalles, almuerzos, presentación de los nuevos festeros ante San Blas…numerosos actos que como el pasado 2020 por estas fechas ya se suspendieron, dejando para la historia ya dos años sin celebrar aquel acuerdo que en pocos años cumplirá sus cuatrocientos aniversarios.

Fue ratificado entonces en un Cabildo abierto, celebrado en la parroquia, donde todo el pueblo se comprometió con dichos votos. Desde esa fecha, a San Blas, a quien ya se tenía gran devoción en el siglo XVI por la reliquia que tenía el pueblo, se le dedicaron las fiestas.

El juramento de 1627 se renueva todos los años mediante un Cabildo abierto el “último día feriado del año”, el 26 de diciembre, donde se presentan las cuentas y los presupuestos ante el pueblo, y fue declarado Bien de Interés Cultural Inmaterial a finales de 2018.

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