En principio, la obra que se reducía a la zona de los aseos, con un presupuesto de 50.000 euros y después de las catas realizadas, los técnicos han vuelto a valorar la obra y el coste, aumentado su cuantía original, y requiriendo de un concurso público, proyecto, licitación y adjudicación. Es por ello, que esta situación ha provocado que la ejecución de la obra se retrase y no pueda llevarse a cabo en el mes de agosto, como estaba previsto, por ello se ha decidido cerrar la zona afectada hasta que la obra esté adjudicada y pueda comenzar.

La dirección y la Asociación de Madres y Padres de Alumnos aprovecharán la reforma, para solicitar a la Conselleria mas mejoras en el edificio, pendientes desde hace años, como la reforma del gimnasio, de la zona de comedor y el asfaltado del patio.

Contar que este colegio necesita reparaciones que se vienen pidiendo a Conselleria desde hace más de cinco años, ya que ha sido el Ayuntamiento quien ha ido recuperando paulatinamente las deficiencias y quien ha realizado las catas para comprobar el estado de las zonas afectadas. El Colegio Público Cervantes que alberga a más de 360 niños y niñas se encuentra actualmente apuntalado ya que varias vigas de la planta baja del edificio están en muy malas condiciones, así como grietas que desde el año 2015.

Desde las administraciones se pretende cerrar la entrada principal y pasillo donde actualmente se encuentran los despachos, aulas y habilitar nuevos accesos dando al centro la funcionalidad normal y al mismo tiempo dotándolo de un plan de emergencias tan necesario actualmente. Se ha dado prioridad a los escolares y a su bienestar, para posibles adecuaciones dentro del mismo edificio del colegio, una solución que permitirá a los alumnos comenzar el curso en las mismas aulas.

Recordar que el edificio que alberga el centro educativo es el más antiguo de la localidad, construido dentro de un proyecto general para toda la provincia de Alicante, bajo el gobierno de la Segunda República, una obra que se llevaría a cabo con la ayuda de una subvención del Estado y sería efectuada por el arquitecto alicantino Miguel López en 1936, aunque este edificio no llegó a inaugurarse, como centro escolar debido al estallido de la Guerra Civil, donde fue utilizado como hospital militar, y no se estrenaría como Colegio Cervantes hasta el curso de los años 1940-1941.

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